|
AFRICA: Benin (Wansokou) ENTRE MI MUJER Y MI POLLA Acaecen cosas graciosas en estas sesiones de formación de catecúmenos -animadores en la aldea de Wansokou... Ellos vienen cada 15 días de todas las aldeas de la parroquia, por voluntad propia, y enviados por su gente, para formarse como animadores de la Palabra de Dios en sus comunidades. Muchos ni siquiera saben leer y escribir, y los que sabían, se han vuelto analfabetas por "desuso"... Son gentes, eso sí, que están llenos de buena voluntad y deseosos de escuchar la PALABRA DE DIOS. Arraigados naturalmente en su cultura y en sus costumbres. En una de las primeras sesiones tratábamos el tema de la dignidad del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios. A través de las explicaciones preliminares podíamos ver la admiración hecha expresión en sus rostros... Habíamos descubierto que el HOMBRE es un retrato de Dios hecho carne... su semejante...! En cada sesión dedicamos mucho tiempo al debate comunitario, a la reflexión, a preguntar, a dialogar... Ese día, para asegurarnos de la comprensión del tema que tocaba "la dignidad de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios" le preguntamos a uno de ellos "cuál era, entonces, la diferencia entre su mujer y una polla"... El hombre, luego de unos instantes de reflexión profunda, contestó con gran seguridad: "la diferencia está en que mi mujer no tiene plumas". La risa fue general, y los más avanzados dieron su respuesta: tanto el hombre como la mujer -algo insólito entre ellos- gozan de los mismos privilegios! Mientras tanto nuestro hombre aún pensaba cuál había sido su error... Esta anécdota ha quedado grabada en la memoria de los animadores, pues cada vez que hacemos referencia al tema de la "dignidad humana" hacen mención de ella y podemos así profundizar con mayor conciencia en aquello de "nuestra dignidad de HIJOS DE DIOS, creados a su imagen y semejanza".
|
|